Mi propia historia con Mr. V.

Leyendo   La psicología de la seducción de Alejandra Vallejos , comprendo la existencia  de  “varios prototipos de seductores”. ...

sábado, 29 de julio de 2017

La historia de Mr. V.






De esas historias que le pasa a la amiga de una amiga…

 En algún momento ¿Te habrá pasado? conoces a un caballero, que llama tu atención y tú la de él.

 Sientes que hay química, salen juntos, comparten un poco y lo corroboras.

¡Pero tu instinto te dice que no confíes! por lo que te niegas a caer en las redes del galán en cuestión.

Pasa el tiempo, y el sigue allí, lo que hace que dudes de tu negativa, ya que la insistencia te hace pensar dos veces si deberías darle la oportunidad de abrirle tu corazón.

Y un día tomas la decisión de intentarlo- ¡No debe ser tan malo si aún insiste de diferentes maneras en conquistarte!- Así que  por persistencia, se ganó su oportunidad.


Comienza más claramente el cortejo, pero esta vez tu más dócil o dispuesta a escuchar lo que tiene que ofrecerte (y de corazón quieres que funcione).

Así que compartiendo un poco más con el chico en cuestión vas descubriendo los encantos de su personalidad.

Te das cuenta que es un chico que adora sobresalir y   con independencia de sus atributos físicos, tiene un don para resultar deseable (a todas las féminas).

El  inflama tu esencia  a través de tus oídos. La pasión desbocada es el condimento fundamental en sus argumentaciones verbales y corporales.

Su voz y lenguaje embriagan tus orejas  hasta bloquear tu capacidad de raciocinio y fulminar cualquier tipo de prudente resistencia.

Llega un momento en que estas tan a gusto, porque se desvive en detalles, para demostrarte la seriedad de su interés, tanto, que te “sientes afortunada del beneficio de su atención total”

.. Y así ocurre verdaderamente, mientras dura el periodo de caza y captura.


Ya al tiempo vas notando  que tiene una tendencia exhibicionista y le gusta ser famoso, por lo que se deja caer por los lugares más frecuentados, se hace notar bien sea por su forma de vestirse, de hablar o de actuar, choca las manos con este, se abraza con aquella, bebe, juega y arriesga.


También se abre a cualquier oportunidad, de modo que esparce cumplidos y ternura... Masas de ternura.


 Para este momento ya ha conseguido  con devoción genuina  encenderte en deseo.
Tú presunta negativa inicial no le representa problema, más bien constituye una oportunidad de desplegar todo su arsenal.


Persiste en su mensaje el tiempo que haga  falta. Aguarda bajo la lluvia para decir me gustas y ejecuta proezas para lanzar te quiero.


De pronto,  como receptora de sus adulaciones pasas a sentirse la mujer más importante de la tierra (sin saber cómo, ya que te negabas rotundamente a interpretar ese papel).


En este punto, se hace  claro  que tu participación en la aventura es voluntaria, que no estás obligada a seguirle y que puedes retirarte cuando quieras.


Pero ante la posibilidad de perder la miel que ya tienes en tus labios, te propulsas a lanzarte con más ahínco en brazos de tu nuevo sherpa, convencida de que él sabrá hacerte vibrar.


En este momento no logras ver las cosas con claridad y te preguntas a ti misma ¿Qué paso? ¿En qué momento comenzaron a cambiar las cosas? y obviamente no vislumbras el próximo objetivo en cuestión.


-Durante el trayecto ya él ha marcado otro fichaje  (nueva chica) que avasallar <yo no tengo la culpa>  continua, perdóname y ayúdame concluye.-


La nueva elegida recibe -igual que tu- una catarata de lisonjas, regalos mensajes, llamadas. Cuanta más resistencia ponga la beneficiaria más esplendorosa resultan las muestras de pasión.


Pero esto último sucede sin que tú lo veas venir, solo lo ves cuando ya la nube rosa que te impedía ver la claridad se ha disipado.


Vienen las preguntas frecuentes, ¿Qué paso? si todo iba de maravilla, ¿Porque de la noche a la mañana desapareció su interés en mí?

¿Será que yo tengo un problema? ¿Debí haber hecho tal o cual cosa? E incluso te cuestionas tu accionar en relaciones anteriores.

Pero la realidad es que probablemente si se repitiera la situación actuarías exactamente de la misma forma, y se obtendría el mismo resultado.

Ya que todo lo que te he comentado con anterioridad corresponden a características específicas de un tipo de seductor.

Al que algunas mujeres somos más susceptibles que otras, por “ser tan buenas” y tener erróneamente desarrollado el instinto maternal hacia las parejas.

 Es decir este prototipo de seductor atrae a mujeres formales, un poco inseguras y con instinto maternal.

¿Cómo?
Ofreciendo Aventura intensa, sensaciones fuertes, vibraciones ritmo y  pasión desbordante.

¿Está mal?
No lo sé, eso siempre dependerá del cristal con el que se mire.



En el siguiente Post Mi historia con Mr. V.

y tu? has vivido una historia similar?

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